
Fotografía de R. Velarde
El juego de palabras se debe a la picardía mexicana presente por la patria en momentos extremos, gimnasia de la agudeza caída como maná en el ánimo colectivo, bendito humor negro emanado de la adversidad porque ya ni a la mujer se le saluda de beso “no me pases tus babas porque quién sabe de donde vienes”.
El “ya” es hoy, plano temporal en el que la tradicional efusividad mexicana ha sido castigada por lo aséptico, lo impersonal, sólo los temerarios extienden su mano, su boca o sus brazos para que otro demente les brinde dos, tres, cuatro palmo percusiones en la espalda, símbolo usual de amistad y así desafiar a la influenza que se transmite por contacto.
Aunque la mayoría hemos expatriado al saludo de nuestras expresiones corporales, mas vale decir “aquí corrió que acá murió”, extrañamos las muestras de calor humano cuando el cariño se manifiesta entre amigos, hermanos o países.
Diez días después del brote epidémico los habitantes de la Ciudad de México nos hemos aislado en nuestras moradas, “no hay sitio como el hogar” así diría Dorothy la heroína del Mago de Oz mientras roza sus zapatos de diamantina roja como conjurando la esfumación del virus.
Pero éste no se fue y al parecer no se irá, se esparció a 18 países hasta hoy, originando pautas vergonzosas de xenofobia y discriminación hacia mexicanos en diversas partes del planeta. Es de entender las medidas precautorias y proteccionistas, pero no deben ser lesivas a la dignidad ni mucho menos atentatorias contra la solidaridad, tan pregonada en la unidad latinoamericana.
Cuba, potencia médica y cuna del mojito, se olvidó completamente de que el Granma zarpó de Tuxpan, Veracruz y que el Che Guevara, Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y demás revolucionarios se entrenaron en México para derrocar a Fulgencio Batista. A Cuba también se le olvidó pagar la cuenta del petróleo mexicano que sostuvo sus plantas productivas durante lustros, y, omitió también por olvido, enviar una misión de doctores al Distrito Federal para examinar el virus ¿o será que ya están acá y lo desconocemos?
Y del sur tampoco escuchamos “todas las voces que sienten la piel de América en su piel”, Argentina canceló todos los vuelos, de y hacia el ombligo de la luna y no quiere recordar que un buen porcentaje de víctimas de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) reside en México.
¿Y qué decir de “mi Chile cobre y mineral”? país en el que los poetas poseen denominación de origen, ahí a los jugadores de las Chivas poco les faltó para que les colgaran campanas en el cuello como leprosos, la amnesia se tornó epidémica porque tampoco se acuerdan que México dio asilo a cientos de personas vejadas por la dictadura de Augusto Pinochet.
Es triste corroborar la ingratitud de la desmemoria, resulta inquietante descubrir que el rastro de la polilla borró los lazos histórico-afectivos entre pueblos que hasta ayer considerábamos hermanos.
Publicado en Diario CoLatino, martes 5 de mayo de 2009 http://www.diariocolatino.com/es/20090505/articulos/66458/

3 COMENTARIOS
Gabriel, comprendo a la perfección el mensaje que estás dando: “el mundo le ha dado la espalda a México, aún después de que México se portó como un amigo incondicional con el mundo, en momentos importantes de la historia.” Y estoy de acuerdo contigo en eso. La xenofobia se ha dado en diversos niveles y la marca “México” se ha devaluado bastante.
Pero no creo que esta reacción sea producto de la ingratitud, sino más bien del instinto maternal y sobreprotector que todo “buen gobierno” tiene hacia y le debe a sus ciudadanos.
Te hago la siguiente analogía. Tu mejor amigo, ese que una vez arriesgó su vida por ti, se enferma de la peor peste de la humanidad, que además de ser mortal y dolorosamente destructiva, es altamente contagiosa. Un día tu amigo moribundo y virulento, toca la puerta de tu casa, mientras tú celebras con todos tus seres queridos en una fiesta familiar. Si le abres la puerta de tu casa a tu amigo enfermo, corres el riesgo de que toda tu familia contraiga el mal y perezca; pero si no lo haces, tu amigo morirá frente a tu portón. Qué haces?
Yo lo que haría sería proteger a mi familia del riesgo de contagio, cerraría las ventanas y puertas, dejando con gran pesar a mi amigo moribundo en la calle. Desde mi casa llamaría a una ambulancia (OMS) para que se hiciera cargo de mi amigo, y coordinaría con mis vecinos para evitar que este caso se repita, aumentando la seguridad de mi colonia para prohibir la entrada a todo aquél que pudiera ser portador del virus.
Esto es lo que el mundo está haciendo con México, pero México no debe tomarlo como algo personal. Cuando la crisis pase, México volverá a hacer la potencia turística que era antes de la gripe, pero por el momento es un territorio riesgoso.
Pero no te preocupes, si vienes de México a mi casa, yo sí te dejaré pasar a la mesa a departir unas pupusas con el resto de la gente de Blogotepeque. En fin, si alguien se enferma, su historia sería el tema de un buen post. :p
Saludos y un abrazo.
Me alegra el buen tino de Alex en su analogía y comparto una percepción similar.
Para la densidad poblacional que tiene México, la influenza no llegó ni al 0.001% de su población total. Las muertes a causa de la influenza se debieron más a la tardía identificación de la enfermedad y no en la falta de atención y medicamentos.
Estas últimas semanas han sido de alarma y zozobra, y en una situación así cualquiera se pone con los pelos de punta. Ahora la situación está mejor controlada. Ahora es cuándo se pueden hacer algo por México y no olvidar la hermandad que existe entre nuestros pueblos.
Por lo demás, me gusta ese ingenio que han tenido los mexicanos para afrontar de la mejor manera esta crisis
Un abrazo sin temor hasta donde encuentres.
Alex y Ricardo, brothers intentaré aclarar puntos:
1) Retomando tu analogía Alex te pregunto ¿harías lo mismo si este amigo entrañable te ayudó a edificar tu casa y, no solo eso, te apoyó para mantenerla durante muchos años cuando todos te dieron la espalda? y además ahora estás en posibilidades de corresponder y no lo haces, me disculparás pero eso no significa un “buen gobierno” sino que hablaría muy mal de tu calidad humana, cuando tu pregonas la hermandad y la unidad y pretendes encabezar la lucha de los pueblos contra la injusticia.
2) El cierre de fronteras no solo implica un pretendido aislamiento de la enfermedad (esto es imposible) sino que afectas directamente a la economía de un país.
Se calcula que en estos días de crisis sanitaria México perdió alrededor de mil millones de dólares. Esto lo entendieron perfectamente los países del primer mundo que nunca cerraron sus fronteras, imagínense la décimo cuarta economía del mundo tambaleándose.
3) Nos queda clarísimo a todos que los gobiernos son impulsados por intereses, México hasta 1995 era un referente por su política exterior, ya no lo es, por la sucesión de gobiernos que han cometido torpezas rayanas en lo vil: el “Llegas, comes y te vas” (Vicente Fox dixit,¿2002?) fue la expresión máxima de un estólido portando la banda presidencial (se presume que ese día el rancherito sin botas no había tomado su dosis de prozac).
4) La postura de Argentina tampoco la comprendemos, se acordarán que hace unos años estalló la crisis económica y muchos de ellos emigraron de nueva cuenta a México. Esta semana el embajador de Argentina en México fue entrevistado y se disculpó por las medidas sanitarias e insistió en que no son desmemoriados y que mejor bailáramos un tango y que terminando la crisis celebráramos con un asado de res pero que omitiéramos el bife de chorizo por si las dudas.
5) Chile de plano se voló la barda, en un comunicado de gobierno se disculpó otorgando el beneficio de la duda a sus ciudadanos, o sea, diciendo entre líneas “si los mexicanos se sintieron ofendidos por nuestro comportamiento de trogloditas en un estadio de fútbol no lo tomen a pecho, todos somos presa de la sicosis colectiva”.
6) Acepto tu invitación Alex de compartir unas pupusas de chicharrón (que ya las sueño, después de 10 años de no comerlas) con todos los bloggers de Blogotepeque.
Un abrazo
GO