¿Se imaginan a Barack Obama , a Michelle Bachelet, a Mauricio Funes, o a Raúl Castro recurriendo a la huelga de hambre para convencer a los opositores de sus argumentos, en lugar de entablar con ellos un serio y productivo diálogo de negociación, con el fin de terminar de una vez por todas con la crisis de polarización política y social que existe en sus países? “Que la oposición no quiere entender”, esas son niñerías! Hazla entender con argumentos y no con acciones que están por debajo de tu nivel presidencial, busca aliados políticos y dóblales el brazo a los del partido contrario con un campaña de diálogo reforzada con el clamor del pueblo, pero no te quedes tirado en la cama, bebiendo tés de hojas de coca, mientras el pueblo que te eligió se va a la ruina, y menos por defender una ley que sólo traerá beneficios electorales para tu partido y no por un motivo que busque acabar de manera directa con la pobreza y desigualdad de Bolivia. Get up and work, Slacker!
Ridícula. Esta es la calificación que se merece la huelga de hambre que el presidente de Bolivia, Evo Morales, está realizando junto con otros líderes sindicales (como Fidel Surco de Conalcam, Isaac Avalos de la Confederación de Trabajadores Campesinos de Bolivia, y Pedro Montes de la moribunda Central Obrera Boliviana) para forzar al Congreso a que de los votos a favor de una ley electoral necesaria para convocar las elecciones generales el 6 de diciembre. Evo Morales dijo verse obligado a la huelga de ayuno porque “frente a la negligencia de un grupo de parlamentarios neoliberales [se vio obligado] a asumir esta medida para defender el mandato del pueblo del 25 de enero”, fecha del referéndum con el que se aprobó la nueva Constitución [ref. 1]. Independientemente de cuáles sean las causas por las cuales la oposición quiere negarse a dar los votos, Evo Morales, a través de su huelga de hambre, deja en evidencia que no está en la capacidad para ser presidente de una nación y que en su mente todavía es un activista cocalero.
ORTEGA Y CHAVEZ DAN TOTAL RESPALDO A LA HUELGA DE HAMBRE DE EVO MORALES
Como era de esperarse, el presidente Hugo Chavez expresó el domingo su incondicional apoyo hacia la huelga de hambre de Evo, diciendo que es un “gesto de dignidad” del presidente boliviano, y lo animó a seguir adelante y a cuidar su salud. [ref. 3]“ Otro que no se podía quedar tranquilo sin manifestar su apoyo incondicional era Daniel Ortega, el presidente de Nicaragua, quien recalcó su “total respaldo” a la lucha que Morales ha mantenido “contra la oligarquía. [ref. 2]” A mí me da la impresión de que ni Chávez ni Ortega estiman realmente a Morales, porque si en verdad fueran sus amigos en lugar de animarlo a continuar con el circo que está montando le hubieran llamado por telefono para decirle “Hey mano, dejá de hacer el ridículo ante el mundo y ponete a trabajar.”
Pareciera que Chavez y Ortega apoyarían incondicionalmente cualquier medida de Evo, por más excéntrica que ésta fuera. Por ejemplo, si Evo Morales dijera “voy a incendiar La Paz para acabar con la pobreza y la oligarquía”, sin duda Chávez diría “Dale hermano yo te pongo el petróleo para que les des chicharrón”. Y luego Ortega agregaría “Yo te pongo los fósforos camarada.” Algunos dirán que la batalla de Evo es similar a la lucha que el Mahatma Gandhi mantuvo contra las autoridades británicas a través de huelgas de hambre y otras medidas pacifistas. Otros estarán de acuerdo conmigo en que estas medidas no son las apropiadas en nuestra época y menos viniendo de un jefe de estado. El tiempo se encargará de darnos la razón.
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1 COMENTARIO
En una huelga de hambre verdadera, no las que te dan comida a medianoche tiene consecuencias físicas y sicológicas que inhabilitaría a un mandatario de una nación para la buena conducción de esta.
Quedaría descalificado medicamente.