El Periódico Digital El Faro ha hecho un excelente trabajo al destapar el basurero más pútrido de la Tierra, también conocido como “política salvadoreña.” Mi indignación surge de los hechos inmejorablemente narrados por El Faro, en los que el ex-diputado Roberto Silva, acusado de serios crímenes, busca salir libre por medio una cadena de sobornos a personas “de primera categoría” en el gobierno, que sería coordinada por un ex-director departamental del partido ARENA, Adolfo Torrez. Todo se destapó gracias a una llamada telefónica (adjunta en el video de arriba) entre Roberto Silva y Adolfo Torrez. Al parecer, todo el sistema político de El Salvador está corrompido. Fiscales, magistrados, jueces, diputados, y partidos políticos. Y esa verdad, aunque escondida a gritos, siempre duele cuando se materializa a través de pruebas contundentes. Es como confirmar la sospecha de que uno tiene cáncer. Señor Mauricio Funes, ponga atención, y limpie El Salvador de tanta basura política pestilente, y por lo que más quiera, evite que Roberto Silva y todos sus cómplices, salgan libres de culpa.
A continuación la nota completa de El Faro:
“El 20 de marzo de 2008, desde un despacho jurídico en Los Ángeles, California, se enlazó a dos personas vía telefónica. Una era Roberto Silva, quien hablaba desde el centro de detención federal Pinal County, en Florence, Arizona. La otra se encontraba en el aire, 20 minutos antes de aterrizar en el aeropuerto de Ilopango. Era Adolfo Tórrez, director del partido Arena en el departamento de San Salvador. De los dos, solo el primero, el diputado suplente del PCN, sabía que la llamada estaba siendo escuchada por otras personas. Gracias a un altavoz colocado sobre la mesa de reuniones del despacho jurídico en Los Ángeles, el abogado Joseph Sandoval, uno de sus asistentes legales y un investigador privado -ex agente del FBI- grababan la conversación. El primer enlace se suspendió, pues el ruido de la aeronave no permitía que Tórrez escuchara con claridad:
-Aló.
-¿Quién habla?
-Roberto, Adolfo.
-¿Ah?
-Roberto Silva, Adolfo.
-¿Mi amigo?
-Sí, sí.
-Mirá, no te oigo.
-Te quiero decir algo: el dinero que me dijiste, que me pediste, no te lo tenemos todo…
-¿El dinero que te pedí?
-Sí, no lo tenemos todo porque no lo hemos reunido todo.
-Yo… lo que pasa es que voy… voy volando y voy a aterrizar en unos 20 y 5 minutos…
-Sí, yo te llamo en 20 minutos. Te llamo.
-Llamame en unos 20 minutos cuando esté cargando combustible en Ilopango…20 minutos después, Adolfo Tórrez cargaba combustible en la pista de Ilopango cuando recibió la segunda llamada. Esta vez la señal era clara. Sin preámbulos, Silva fue al grano: “¿Cuánto, con cuánto arreglamos todo el problema?” Lo que Silva resume como “el problema” es una serie de cargos en su contra que incluyen lavado de dinero y soborno. Además que su esposa había sido ya vencida en juicio y guardaba prisión en el Centro de Detención para Mujeres en Ilopango. Tórrez presentó la oferta: aseguró que no era conveniente dar a conocer los nombres de las personas que participarían en la operación, a quienes describió como sus amigos, gente “de primera categoría” y “mara bien cercana a los meros meros de todas partes”. El precio: medio millón de dólares para desvanecer los cargos y sacar de prisión a Nora Emely Parada de Silva.
Un poco más adelante en la conversación, Tórrez dice que entre las palancas que podría activar se encuentran algunos funcionarios del sistema de justicia. Además, da a entender que hay otras personas involucradas en la negociación. El dirigente político habla siempre en plural e involucra a otros actores a quienes sólo se refiere como “ellos”. En una parte de la charla, le dice a Silva que él no podrá dar la cara públicamente ni tampoco podrá hacerlo alguien a quien sólo identifica como “el otro chamaco”:
-Vaya, Adolfo, ¿cuánto? ¿Con cuánto arreglamos todo el problema?
-Mirá, nosotros hemos platicado… mirá, te voy a explicar. No te puedo dar los nombres de las personas que van a intervenir, porque no es conveniente (…) Son de primera categoría todos y amigos míos. ¿Ya? (…) Inclusive mara bien cercana a los meros meros de todas partes. Ellos creen que con medio millón… medio millón, considerándose más que todo para que puedan ayudarse con otra gente. No para nosotros, ¿me explico? O sea, ahí nosotros vamos a ocupar unos abogadones que van a dar la cara, porque yo no me puedo meter, vos sabés. Ni se puede meter el otro chamaco. Entonces, la primera garantía a buscar es sacar a tu esposa, ¿ya?
-¿Y el problema mío me lo solucionan?
-Al tuyo le vamos a meter de un solo. ¿Me explico?
-¿Y con cuánto? ¿Con cuánto? ¿Con todo eso salimos?
-Nosotros calculamos que con medio millón se van los dos, brother…Los “amigos de primera categoría”
Durante la conversación grabada en el despacho Gallagher Sandoval por el abogado de Silva Pereira, después de que el diputado asegurara que no podía reunir el medio millón de dólares, indagó con cuánto su interlocutor podía empezar el trabajo. Tórrez solicitó un adelanto de 300 mil dólares para iniciar las negociaciones, sin embargo, se cuidó de ofrecer detalles, como por ejemplo la identificación de las personas que iban a ayudarle: “No me quiero abrir mucho por teléfono”. En un intento por dejar en evidencia a los contactos de Tórrez, Silva preguntó quiénes serían sobornados. Tórrez rehuyó a dar una respuesta precisa y se limitó a asegurar que los fiscales del caso no le preocupaban, aunque ofreció algunos indicios de qué puertas tenía pensado tocar: “… Por aquí, por allá, por el juez, por el otro, por el magistrado, etcétera, etcétera…”
Luego de haber afinado el precio de la operación en medio millón de dólares y de haber establecido que el pago incluía el desvanecimiento de los cargos que pesaban contra Silva y su esposa, el dirigente arenero le aseguró al legislador no tener ninguna duda sobre su propia capacidad de influir en el sistema judicial del país: “Una cosa sí te puedo garantizar, cabrón, que se va, se va para fuera ella; y que te sacamos, ¡te sacamos, cabrón!”. Durante la charla telefónica, el diputado también hizo referencia al cargo que ostenta su interlocutor y a las posibilidades de influencia que este le brinda:
-Paso uno, paso uno es que hablaste conmigo y con ellos. Paso dos, vamos a hacer un estudio completo, independiente, de ella y de vos, ¿me entendés?
-OK. Oíme, oíme lo que te quiero decir, pero… y… ¿cuánto le van a dar ustedes, pues, supuestamente ahí a los fiscales y a los señores, pues?
-Mirá, ahí… los fiscales no me preocupan porque no es ahí la cosa. ¿Ya?
-¿A dónde es, pues?
-Los fiscales le van… los fiscales lo vamos a hablar nosotros, ¿ya?
-Ajá.
-Ese, ese no nos preocupa. Es una batalla legal, de fundamento. Ahí van a ir los abogados, que van a estar detrás de lo que ya tenés. Porque por eso es que quiero quedar con tu hermano… Ya no sólo por el dinero, sino saber quiénes son los que están dentro de todo esto. ¿Ya?
-Pero oíme, pero si vos mandás, pues. Vos sabés, pues… ¿vos no sabés el puesto que tenés? Vos podés dar las órdenes, pues.Adolfo Tórrez es el responsable
de mantener activos a los militantes areneros en el departamento con más población del país. Hay quienes le atribuyen un significativo peso en las decisiones del partido Arena. Luego de la campaña interna arenera para seleccionar al candidato a la presidencia, la vicepresidenta de la República lo acusó de haber jugado sucio para evitar que fuera ella la candidata presidencial.Tórrez es también conocido por ser un empresario de los servicios de seguridad privada. Es propietario de la compañía Servicios Conjuntos de Seguridad (Serconse). Durante las pasadas elecciones de alcaldes y diputados, algunos agentes de seguridad empleados por Serconse fueron detenidos en San Salvador después de que aseguraron que su empresa les pagaría 12 dólares a cambio de votar por Arena. Pese a que al lugar de la captura acudieron elementos de la Fiscalía, de la Procuraduría de Derechos Humanos y de otros organismos, nunca se investigó nada.
-Por eso, no… Eso lo vamos a hacer, brother. Pero tenés que entender una cosa: Vamos a hacer el estudio, ¿me explico? El estudio por dónde vamos a entrar: por aquí, por allá, por el juez, por el otro, por el magistrado, etcétera, etcétera. ¿Ya?
-OK.
-Claro, por eso no me quiero abrir mucho por teléfono. Por eso quiero hablar con tu hermano, yo. Yo lo que te quiero decir es una cosa. Una cosa sí te puedo garantizar, cabrón, que se va, se va para fuera ella; y que te sacamos, ¡te sacamos, cabrón! No te preocupés, cabrón. Si mirá, los hijos de puta con los que yo platico son tigres. Y fundamento hay suficiente para rompernos la madre legalmente (…)
-Vaya. ¿Y con cuánto ahorita podremos iniciar? ¿Con cuánto te puedo dar si no lo tengo todo?
-Meté unas 300, por lo menos.
-¿Cuánto? ¿300 mil dólares?
-Sí, por lo menos, para que ellos ya estén en capacidad de negociar, pues.
-OK. Yo te llamo. Viste, mirá, se me está cortando… yo te voy a volver a llamar.Tórrez asegura que nunca sugirió que sobornaría a jueces o magistrados, que lo único que intentaba decir es que recorrería todas las instancias involucradas en el caso para tener claridad sobre el proceso: “Es que ahí no estoy diciendo yo que le voy a dar dinero a ellos, en ningún momento estoy diciendo eso. ¡En ningún momento! Estoy diciendo que vamos a ver si el caso se va a ver en la Fiscalía, en los juzgados, o en qué instancia, eso es lo que le estoy diciendo yo. No estoy diciendo que le voy a dar dinero”.
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4 COMENTARIOS
Semejante hijueputa, ojalá te metan preso, por culero!!!
f. el negri
a la mierda tanta discutidera ya el hombre esta muerto, les aseguro hijos de puta que si a ustedes se le presenta la oportunidad de salir adelante por medio del narco trafico temdrian participacion, son unos come mierdas no sean culeros
la verdad todos ustedes son unos culeros
el salvador es el pais mas lindo apesar de todo lo bueno y lo malo qe tiene…