El enemigo microscópico acecha escondido en las calles de Ciudad de México, nadie sabe de donde vino, una variante de la influenza surgida en los porcinos, un virus nuevo y letal si no se detecta a tiempo, su aliado son las aglomeraciones, inevitables en esta metrópoli en la que vivimos más de 20 millones de personas.
Sus síntomas son similares a una gripe muy fuerte: temperaturas corporales altas, dolor en huesos y músculos, flujo nasal y tos. Por fortuna, existen medicamentos que pueden curarla.
Se teme lo peor: la pandemia, el mal multiplicado por cientos, miles o millones, lo que desquiciaría cualquier sistema de salud, las autoridades decretaron emergencia sanitaria y anunciaron el cierre temporal de escuelas públicas y privadas de todos los niveles desde preescolar hasta universidad, acción cuyo único antecedente es el terremoto de 1985, los espectáculos públicos se suspendieron, es un estado de sitio no promulgado, un toque de queda tácito en el que no hay más alternativa que la de guardarnos en nuestras casas.
La gente conjetura: ¿qué conspiración inspirará el actuar de las autoridades? estamos tan acostumbrados al engaño y a la demagogia de nuestros gobernantes que no nos extrañaría que fuera un pretexto para disfrazar la crisis económica, un alza de precios generalizada, un préstamo estratosférico otorgado por otra nación para engordar los bolsillos de unos pocos o una situación más allá de nuestra comprensión. La conducta de la nomenklatura se presta para suponer imposibles, tan factibles en este país en el que se desterró el asombro.
Y mientras averiguamos si son peras o son manzanas, sigamos al pie de la letra las recomendaciones: no salude de mano o beso, cúbrase la boca y la nariz, lávese las manos todas las veces que pueda, si estornuda que sea en la parte anterior del codo, o sea en la coyuntura entre el brazo y el bíceps, limpie con frecuencia chapas, manijas y juguetes, consuma preferentemente alimentos empacados o elaborados en su casa y, lo más importante, si se siente enfermo acuda a su médico de inmediato.
Haga caso omiso a la reencarnación de los cristeros que pregonan el Apocalipsis, no deje que el miedo le envuelva la piel aunque vea las calles vacías, no intente linchar a quien estornude adentro de un vagón del metro o en un colectivo, ni satanice a los cerditos personajes estelares de obras de arte culinaria como los tacos al pastor, la cochinita pibil y las carnitas.
Lo prudente es cuidarse usted y los suyos, nos resta la esperanza mientras amaina la peste, nos aguarda la risa porque siempre nos burlamos de nuestras desgracias, nos espera el respeto y la solidaridad porque nunca dejaremos solos a los nuestros.
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1 COMENTARIO
HOLA, LA VERDA HAY MUCHO DE ESATA SITUACIÔN, YO SOLO SE DE BUENA FUENTE QUE ESTO SE ESTÀ SALIENDO DE CONTROL Y QUE INCLUSO ALGUNOS RESIDENTES DE MEDICINA EN EL DF YA PERDIERON LA VIDA, ESO LO SE PORQUE MI HERMANA TRABAJA EN UN HOSPITAL EN EL DF Y NOS TIENE BIEN INFORMADOS, NOS HA DICHO QUE NO CREAMOS TODO LO QUE DICEN LOS MEDIOS SOBRE LAS CIFRAS PORQUE SOLO ENMASCARAN LA SITUACIÔN REAL, SIN EMBARGO COMO COMENTAS EL PUEBLO MEXICANO SIEMPRE HA SALIDO ADELANTE A PESAR DE QUE ALGUNAS NACIONES SE ESTEN COMPORTANDO DE MANERA MUY RADICAL, NO QUEDA MÂS QUE SEGUIR LAS INDICACIONES Y CONFIAR EN NUESTROS CIENTÎFICOS NACIONALES E INTERNACIONALES.